


7 de Noviembre: El poeta de la voz oscura


3 de Noviembre: El piano en llamas








Basta con pararse en la puerta de cualquier escuela a la salida para ver la realidad. El pelotón de abuelos esperando con la merienda en la mano es enorme.
La economía de hoy exige que papá y mamá trabajen largas horas. Y en ese hueco gigante que queda en la crianza, aparecen ellos.
Los abuelos de hoy ya no están sentados en la mecedora tejiendo.
Llevan a los nenes al fútbol, ayudan con las matemáticas de la escuela, cocinan al mediodía y ponen el hombro para que sus propios hijos puedan trabajar tranquilos..
Y lo hacen con una mezcla de cansancio en el cuerpo pero con un amor incondicional en el alma. A veces damos por sentada esa ayuda, pero la verdad es que la sociedad moderna colapsaría en 24 horas si no fuera por ellos.
Desde acá, nuestro homenaje de pie a esos héroes canosos que, ya habiendo cumplido su tarea, volvieron a ponerse los zapatos de criar por puro amor.