


7 de Noviembre: El poeta de la voz oscura


3 de Noviembre: El piano en llamas








Mañana arranca noviembre. Y con él, llega esa especie de pánico colectivo silencioso. Vas al supermercado y ya ves un pan dulce asomando en una góndola, miras la agenda y te das cuenta de que el año "ya se fue".
Empezamos a correr.
Queremos arreglar la casa, ver a todos los amigos que no vimos en los últimos diez meses, adelgazar para el verano y cerrar todos los ciclos.
La psicología advierte que esta época del año es cuando más picos de ansiedad sufrimos. Nos castigamos por las metas de enero que quedaron juntando polvo. Pero, ¿Quién nos corre?
Es momento de ser compasivos con nosotros mismos. Si este año no cambiaste el auto, no aprendiste un idioma nuevo o no fuiste al gimnasio, pero lograste mantener a flote a tu familia, acompañaste a un amigo que estaba mal o simplemente sobreviviste a meses duros... el año fue un éxito rotundo.
El éxito no es siempre ganar una medalla; a veces, el mayor de los éxitos es no haberse rendido. Bajemos un cambio. El 31 de diciembre es solo un invento del calendario. La vida sigue a su propio ritmo, no al ritmo de las agujas del reloj..