¿Te llamo o te mando un audio?: El miedo moderno a escuchar la voz del otro

El teléfono suena y en vez de atender, nos asustamos. Preferimos escribir o mandar audios de cinco minutos antes que mantener una charla en tiempo real. ¿Qué perdimos al dejar de llamarnos?
Hace 4 horas Tecnología

​Hagan la prueba. Cuando a un joven (y no tan joven) de hoy le suena el celular con una llamada normal, su primera reacción es pensar: "¿Qué pasó? ¿Quién se murió?".

Hemos demonizado la llamada telefónica. Nos escudamos detrás del texto o del audio de WhatsApp, donde podemos borrar, editar, pensar lo que vamos a decir y, sobre todo, no tenemos que lidiar con los silencios incómodos del otro lado de la línea.


​Pero en Estudio Once sabemos algo que la tecnología olvidó: la voz humana en tiempo real tiene un poder sanador que no se puede editar. En una llamada escuchas la respiración del otro, la pausa que hace cuando algo le duele, la risa espontánea que no se puede fingir con un emoji.

Llamar a un amigo un domingo a la tarde solo para decirle "estaba pensando en vos, ¿Cómo andas?" se convirtió en un acto de valentía y de amor puro. No perdamos el arte de conversar. Un mensaje de texto informa, pero escuchar una voz querida, abraza.​

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