
Estudio Once Radio
No hay olor que transporte más rápido a la infancia que el del pan recién horneado. En tiempos de comida ultraprocesada entregada por delivery en 10 minutos, tomarse el tiempo para amasar es un acto de amor revolucionario. Hundir las manos en la masa, esperar a que leve pacientemente y sentir el calor del horno nos conecta con el presente. Es una terapia gratuita que, además de alimentar el cuerpo, nos abriga el espíritu.











