
Estudio Once Radio
Las crisis globales y la hiperconectividad nos dejaron una gran lección: el tiempo es el único recurso que no podemos comprar. Las recientes pruebas en varios países sobre la reducción de la jornada laboral apuntan a un solo norte: la salud mental. Se trata de devolverle al ser humano el espacio para el ocio, para el arte, para sentarse a charlar sin mirar el reloj. Cuando la sociedad entiende que la productividad no puede estar por encima de la paz mental, toda la comunidad sana.











