
Estudio Once Radio


Nos hemos convertido en devoradores de información. Si alguien nos habla lento, nos desesperamos. Acelerar la voz de nuestros amigos o familiares en el teléfono es el síntoma de una sociedad que no sabe escuchar. El tono de voz, la pausa y el suspiro de quien nos habla esconden la verdadera emoción de su mensaje. Volver a escuchar en velocidad normal es un acto de respeto es decirle al otro: "Tu tiempo y lo que sentís me importa".











